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Terra
La Coctelera

"Homo homini lupus"

La semana pasada los ciudadanos de bien hemos sido espectadores del lamentable espestáculo ofrecido por los cachorros de los dos grandes partidos mayoritarios en nuestro país.
Tal ha sido el espectáculo que ha hecho replantearme si de verdad éstos jóvenesserán nuestros futuros dirigentes del mañana. La respuesta que surge a ésta pregunta viene a decir que si de cachorros ya saben morder, de mayores sabrán despellejar y al final seremos nosotros, el resto de los ciudadanos,los que tengamos que pagar sus conflictos.

Pocas veces se acuerdan los partidos mayoritarios que su poder reside en el voto de todos y cada uno de los electores,y que la función de gobernar es la de servir los intereses del pueblo y no los suyos propios.
Pero mientras el cuerpo del electorado siga depositando su confianza en éstos partidos, vamos a tener espectaculo para rato. Y es que yalo decía Thomas Hobbes: "el hombre es un lobo para el hombre".

Tirar el voto.

¡Qué gracia me hace cuando salen éstos politicuchos que dirigen nuestro destino y dicen que van a perder o ganar votos!

Me gustaría aclararles que aquí nadie gana ni pierde votos porque el voto no pertenece a ningún partido. El voto es personal y cada cual vota según sus convicciones. Si considero que el programa del pCUA es mejor que el de ningún otro partido, ¿Porqué no votarle?. Es mi voto.

Y dirán que tiraré mi voto a la basura, y dirán que porqué no ejercer el desvirtuado "voto útil" que no es otra cosa que un medio de influir para votar a los partidos mayoritarios. Cuando me pregunten, yo responderé que una de las pocas libertades verdaderas que poseemos en ésta partitocracia en la que vivimos, es la de elegir libremente a nuestros representantes, la libertad de elección.
Es la esencia de la democracia. ¿Porqué votar a unos partidos que lo hacen de mal en peor? No. Votar a un partido que sé que lo va a hacer mal, SI que es tirar el voto a la basura.
El día de las elecciones, votaré al partido cuyo programa se adecúe más a mis convicciones y no al que me digan que es el mayoritariamente más razonable.

No, gracias, yo sé pensar por mí mismo y no hacer lo que me diga la mayoría.